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2015

2015

Carlos Pazos

Una imagen “pop-ular y un poco pop”

“No me gustan nada los carteles que son una obra de un artista, pisada y taladrada por los textos”, afirma Carlos Pazos, el autor del cartel de esta edición de Temporada Alta: “Tengo un interés especial por el diseño y el diseño gráfico. De hecho, cuando era joven me dediqué al diseño gráfico para hacer algún dinero. Me parece mucho más interesante que la colaboración i el trabajo de los diseñadores forme parte y se integre mucho más, y mucho mejor, con la obra. Por eso, Pazos realizó una pieza que tiene vida propia, a partir del cual los diseñadores d’Elpulpo Studio realizaron el cartel. “La dejé un poco abierta para que se pudiera producir la intervención de una forma más natural y saludable para el artista y el diseñador”.

“Hice toda la imagen y una parte del texto y sugerí al equipo de diseñadores que hicieran el resto tal y como ellos quisieran, y no hemos tenido que corregir nada, entendieron el encargo maravillosamente y creo que les hizo ilusión. Estoy muy satisfecho con el resultado final: sigue siendo una obra de Carlos Pazos y, a la vez, el cartel es mucho más interesante”, explica el artista. El equipo escogió una parte de la tipografía y el artista les dejó espacio para que incorporaran la marca del festival. Pero la colaboración entre unos y otros no se limitó a que los diseñadores siguieran con todo detalle las instrucciones del artista. “También incluyeron la ampliación de una imagen que yo había enganchado, porqué, como casi siempre, hice un collage, y pisaron la imagen que yo había puesto. La colaboración para ellos ha sido estimulante y para mí el resultado ha sido magnífico”. En cuanto a la tipografía, el artista aprovechó la caja de una conocida marca de champán para algunas de las letras de la palabra “Temporada” y la franja con lunares que se encuentra en la parte izquierda, proviene de una lujosa marca de ropa interior: “He querido que la imagen sea pop-ular y un poco pop”.

El tema central del cartel de esta edición del festival es la máscara, introducida a través de las dos imágenes donde un hombre sostiene, delante de los pechos y los genitales, tres panes. Las imágenes las realizó el mismo Pazos y provienen de su archivo. “No las hice expresamente para el cartel”. Tengo un archivo de imágenes, realizadas por mí, o recortadas; diferentes ideas, y cuando me hacen un pedido lo empiezo a revisar. Encontré bastante sugerente convertir estos panes en una máscara. Lo son, pero de otra forma”.

La imagen ampliada de la cual habla Pazos es la del conejo Tambor, del clásico de Disney Bambi. “Trabajo mucho con recuerdos e imágenes de mi infancia. Es un personaje que siempre me llamaba la atención. Cuando era niño, había un programa en Radio Barcelona que se llamaba ‘Tambor’. El Tambor siempre golpeaba el suelo con la pata izquierda como un toque de atención. Yo lo he utilizado como un recuerdo de este personaje que llama la atención, que está pasando una cosa importante porque la gente se dé cuenta”. “Soy un gran amante de los animales y muy poco del ser humano, y por eso me gusta, como he hecho en este caso, ridiculizar al ser humano. Hay muchos autores teatrales que lo han hecho y han ensalzado a los animales. Sigo siendo un gran admirador de Walt Disney y él siempre jugó mucho con la humanización de estos. Los animales también pueden representar una referencia shakesperiana pero en general los utilizo porque me gustan mucho, creo que son unos seres maravillosos”.

Con todo, “no soy un gran amante del teatro, pero eso no quiere decir que no vaya al teatro”, concluye Carlos Pazos. “Soy un fanático del cinema y de la música, pero no tengo una gran cultura teatral”. Pero, como el artista vive a París buena parte del año, “acostumbro a ver las representaciones de las obras de Thomas Bernhard, hacen muchas, aunque me interesa más el autor que el espectáculo”.

A estas alturas, es una obviedad decir que los carteles de Temporada Alta son obra de los artistas catalanes más destacados de las últimas décadas, como Antoni Tàpies, Antoni Miralda, Jaume Plensa, Eulàlia Valldosera, Perejaume, Frederic Amat i Eugènia Balcells. “Carlos Pazos, un desertor de los estudios de arquitectura, hijo acomodado de una familia amarada por el difunto clima franquista y novecentista que caracterizó buena parte de la burguesía local de postguerra, se dio a conocer tímidamente a principios de los 70, en el contexto de las prácticas conceptuales”, dice el historiador de arte y crítico Martí Peran.  “Aun así, su empatía con el grupo era poco más que estrictamente generacional. Carlos Pazos tan solo fue un artista conceptual en la medida que el término se utilice para señalar las propuestas más o menos radicales que lideraron la renovación del arte catalán entre medianos de los 60 i finales de los 70”.

“El epígrafe del arte conceptual, en realidad, es muy ecléctico para el contexto local –continua el texto-. En su interior, como sugeríamos, tienen cabida diferentes poéticas pobres, efímeras o objectualistas? que, de formas diferentes, se pusieron en las convenciones del modernismo abstracto y del realismo, todavía imperantes en todo el territorio español. De aquí que incluso unas prácticas cercanas a un lenguaje Pop también pudieran, en cierta medida, ser contempladas dentro del generoso epíteto de Arte Conceptual. Esta es en realidad la zona ambigua donde se instala habitualmente a Carlos Pazos, en la hibridación extraña entre conceptual y Pop que, por lo que parece, sirve de comodín para ubicar a artistas ciertamente “resbaladizos” de los años setenta (al lado de Pazos, también el trabajo del entonces Albert Porta, Jordi Galí, un poco de Silvia Gubern e incluso otro artista tan fugaz como Angel Jové).

La vinculación de Carlos Pazos con el Pop art es evidente, pero se ha de precisar en muchos puntos. El mismo artista afirma que sus primeras fuentes fueron “el pop y el povera” y ciertamente hay muchos paralelismos entre sus trabajos como, por ejemplo, con la serie Bunk que Eduardo Paolozzi reedita en 1927. No obstante, los trabajos de Carlos Pazos cuando se da a conocer en 1971(Anell, Abrillantador, Les enfants terribles,...) están mucho más cerca que el objeto surrealista –en la manera en como la entiende Meret Oppenheim– que el arte pop purista norteamericano o de los intereses –al lado de los objetos de gran potencial evocativo, el interés por la tecnología y el mecanicismo –que articularon al Independiente Grupo británico de Ricard Hamilton. El Pop que interesa a Carlos Pazos es, en realidad, el más “sucio”, el derivado de Duchamp y el neodadismo y que apunta hacia Warhol, Rauschenberg y el nouveaux realisme francés.

 

Carlos Pazos

Cronología extraída del catálogo de la exposición que el artista tiene en cartel hasta finales de julio en el Centro de arte contemporáneo Piramidón: Bisturí o arsénico. Carlos Pazos en la colección de Piramidón, Centro de Arte Contemporáneo.  No se la pierden.

Realiza su primera exposición individual el año 1970 y su primera retrospectiva, “No me digas nada”, el año 2007 en el MACBA (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona) i en el MNCARS( Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía). Premio de la Comunidad de Madrid 2003, Premio Nacional de Artes Plásticas 2004 y Premio Nacional de Artes Visuales de Cataluña 2008. Es un artista indisciplinado, lo que le permite recorrer a los medios más adecuados a eso que quiere hacer en cada momento: collage, escultura, cine, fotografía, instalación o performance. Enamorado desde siempre de la música y la noche, dirige el Salón de Baile Cibeles (1978-1982) con un aforo de 800 personas y dos orquestras de salsa y música swing en directo: el cocktail-bar Bijou (1983-1986) y el bar musical Je-rrix (1994-95). En este local estableció la sede de su Club de Fans, cuyas actividades se han relanzado el 2014 con el proyecto CP Selection a raíz de la participación en el programa Over 60 revolutions de la Academia de España en Roma. Enamorado desde siempre de los libros y las letras, el año 2004 la Universidad de Barcelona publica su primer libro de textos Garabatos y Zarpazos, reeditado el año 2007. El segundo libro Pimpollos y Papanatas lo publicó el editorial Comanegra el mes de febrero del 2013. Enamorado desde siempre del cine, en los años 60 y 70 hizo algunas películas en súper-8 cuyas queda poca cosa. En 1978 actuó como protagonista de la película de Jordi Cadena Es quan dormo que hi veig clar basada en textos del poeta J.V. Foix y en 2006 escribió y dirigió Mnemocine. peli?cula recortable de 26 minutos de duración, integrada por 11 fragmentos audiovisuales. Retomando la pasión por la música y aprovechando la invitación a exponer en el Centro para el Desarrollo de las artes Visuales de la Habana, rodó la película Yo invente? unos Llopis que se presentó en la Casa Encendida de Madrid, en junio de 2012, en el Cinema Ciutat de Palma de Mallorca el setiembre del mismo año, en la Filmoteca de Cataluña el febrero del 2013 y en la Real Academia de España de Roma el marzo del 2014. En setiembre de 2014 presentó la primera fase del proyecto For CP Fans Only Portátil, físicamente situado  en las instalaciones de la fábrica Zedis en Lliçà d’Amunt. Consiste en 13 casetes transportables que acogen una parte substancial de las obras de Carlos Pazos organizadas técnicamente y/o cronológicamente, según los casos, teniendo como objetivo que su obra pueda viajar con facilidad de un lado al otro del planeta. Actualmente, insistiendo en su pasión por el arte y la literatura, prepara un largometraje titulado Arti?ssimo, collage para leer, que presentara el mes de setiembre de este año en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofi?a, Madrid.

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